08
JUL
2013

Camino 2013

Horas después de haber celebrado nuestra graduación, un pequeño grupo de alumnos de 4º de la ESO emprendimos nuestro viaje hacia Orense, donde comenzaba un camino muy especial para muchos: El camino de Santiago. Las emociones y motivaciones al empezar eran muy variadas pero algo común nos reunía, la ilusión y la incertidumbre ante esta experiencia nueva para la mayoría, al mismo tiempo que en algunos la búsqueda espiritual a lo largo del trayecto.

Nos salieron ampollas, sí. Pasamos frío, calor y cada día el cansancio se hizo mayor. Hubo algunas pequeñas decaídas y los monitores tuvieron que soportar nuestros “Benja para ya”, “¿Para cuándo el próximo descanso?” y “¿Cuánto queda para llegar?”… Pero no había día en el que no riéramos o disfrutáramos todos juntos de nuestro merecido chocolate. Sin olvidar que llegamos a nuestros destinos en tiempo récord.

 

 

Poco a poco la rutina del camino se nos fue instalando en la cabeza: madrugar, desayunar, calentar, andar, andar y más andar, llegar, asearse, comer, descansar, y comenzar la tarde de reflexiones y por consiguiente, emociones. Pero no solo eso, a lo largo del camino, aprendimos a andar y convivir en grupo y comprobamos que somos capaces de más de lo que creíamos.

 

327 flechas amarillas después, llegamos cantando y bailando al ritmo de Jesús (profesor) a Santiago. Y lo único que nos queda al llegar es la GRAN experiencia de esos 7 días juntos. “Una experiencia de superación” es lo que le viene a la cabeza a Bea al pensar en lo que ha sido el camino; “algo muy instructivo, donde se recibe mucho apoyo” según Adri y Natalia concluye diciendo que para ella el camino ha sido “felicidad, tranquilidad, reflexión, ganas de ayudar y encuentro conmigo misma” a lo que Paula añade que “lo repetiría millones de veces con el grupo” . Y es que los momentos vividos a lo largo de esta semana han sido inolvidables.

 

Hemos aprendido mucho durante todo el camino, hemos reído y llorado. Hemos aprendido a distinguir nuestras propias flechas en la vida real, a conocer realmente a Jesús y a caminar, siempre caminar, pese a las dificultades que se nos planteen en nuestro camino, ya que “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”.

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